Investigaciones realizadas en prestigiosas universidades y en hospitales coinciden en que el consumo regular de aceite de oliva virgen reduce el nivel de colesterol, es decir, aquel que se oxida en la sangre bloqueando las arterias coronarias.

El consumo de tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva al día, sobre todo en ensaladas, reduce ese mal colesterol.

De estos estudios se concluye también que en la zona mediterránea hay una menor incidencia de enfermedades cardiacas. Ello se debe a que el aceite de oliva favorece la formación del buen colesterol, que no daña el corazón.